martes, 1 de octubre de 2013

Quemarlo

Nunca me imaginé quemarlo todo, no de esa manera, no de esta tristeza, no de esa melancolía, No con esa energía tan fría y consumidora, tan ardiente y misericordiosa, nunca imaginé decir adiós con fuego, con ese acto tan excelso que sólo algunos recuerdos alcanzan a concebir, del fuego sólo algunos son dignos. Arde, el fuego arde e invade de la misma manera que lo hace el dolor. Seamos plenos, en el fuego somos plenos, en el olvido, en el rencor y en el perdón, bien sentidos ambos, sin chantaje ni condición, solo el olvido para salvación. Lo quemamos todo, luego olvidamos y somos mejores que el día anterior.

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