miércoles, 18 de septiembre de 2013

Podría

Podría decir lo que siento, pero terminaría diciéndolo de manera en que suene bien para ti. Me gustaría pensar que soy parte de ti, porque te robas mi aliento, haces que a mi cerebro se le olvide respirar, luego inhalo y le vuelvo a arrojar un suspiro al viento. Eres mi musa pero la música se ha callado, eres mi princesa, el castillo flotaba pero se está derrumbando. Soy tu caballero de eterna lealtad que ahora no sabe a dónde correr, podría convertirme en traicionero y olvidarte, podría morder la mano que me dio de comer. Podría gritarte lo que siento, pero son muchos metros de distancia y aunque grite mi alma mis labios hablan bajo y lento. Podría rogarte tu presencia, pero de conseguir la física solo es vanidad, podría esperar que regreses por cuenta propia pero le tengo miedo a la impuntualidad, pudiera olvidarte pero entonces me aterraría el recuerdo, ese que me hace desear que hables para sentirme un poquito cuerdo. Podría caerme en pedazos para esperar que me levantes, pero esperar es dejar que pase el tiempo y de hacer eso prefiero morirme antes. No quiero que me veas dolido porque entonces me vería débil, no quiero que me veas fuerte porque entonces tu adiós en mi alma sería semilla en campo estéril.  Quiero el tiempo pasado, el olor de tus manos y la inmortalidad del momento, del silencio que nos arrancamos con miradas después de intercambiar un poco de aliento. Quiero el pasado que pintaba contigo un futuro, detesto el presente que pinta caras tristes  con pintura de un poquito de orgullo. Quiero al tiempo cuando pasa contigo, a la vida que se gasta tan rápidamente si estás conmigo, quiero una salida, a veces solo quiero dormir, quiera lo que quiera, al fin de cuentas solo te quiero a ti.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Héroe anónimo

Peleó esa batalla aún sabiendo que tenía todo que perder. lo sabía y aún así tomó el riesgo, porque se quiso retar a sí mismo a ser mejor, se creyó por un momento sus propias ideas de grandeza, se creyó lo suficiente, lo hicieron creerse suficiente y eso lo motivó a ir a una lucha que sabía por demás perdida. Y al final, como es debido, esa batalla llegó a su fin y tal como el mundo lo demanda, tal como todo mundo sabía que sucedería, tal como él, antes de ser vendado y mandado al campo, sabía también, perdió. Perdió pero pero ganó algo al fin de cuentas, ¿experiencia? tal vez, aunque ya tenía mucha y aún no le servía de nada, además se convirtió en eso que el mundo tanto anhelaba: en nada. y es que el mundo así lo necesitaba porque en este mundo ya no hay espacio para personas excepcionales, pues de los nombres que ya existen la gente se olvida, y de un nombre nuevo apenas si alcanzarían a escuchar, así que este mundo lo rechazó porque ya no necesita hombres grandes, necesita hombres anónimos que quieran trabajar por mantenerse en el anonimato, cualquiera que intente algo diferente, el mundo lo hará perder, por más que se enamore, por más que se entregue, por más que llore, por más que sufra, el mundo ya no necesita a nadie excepcional.

martes, 10 de septiembre de 2013

Avenida y boulevard

Caminé unos veinte metros bajo la lluvia antes de ponerme los audífonos, esperando de casualidad escuchar su voz gritando que regresara. Obviamente no sucedió y hasta el momento sigo culpando el ruido de la lluvia.
-               -El instituto no está muy grande – le dije mientras me ponía de pie para dejarla sola en las gradas – hacia allá está el boulevard y hacia allá está la avenida principal.

Me puse entonces de pie y di play al reproductor de música sin ponerme los audífonos pero escuchando la música difuminarse con la decadente lluvia. Rose of my heart, coreaba Johnny Cash, mientras mi corazón se espinaba.

miércoles, 31 de julio de 2013

vagabundo

Él pensaba en ella, ella pensaba en él, la luna pensaba en ambos y el solo quién sabe en quién, pero era hermoso verlos, era hermoso ver cómo se besaban, ver cómo suspiraban, ver cómo miraban, ver cómo sonreían. Cuando se les acababan las palabras los silencios eran igual de alentadores, quien quiera que fuera el espectador, maravillas podía ver en esa escena. Ella feliz y él muriendo, de felicidad, claro está. Su mano de repente deslizaba por la de ella, su respiración de repente coincidía con la de ella, su corazón de repente se emparejaba con el de ella, su vida de repente se fundía con la de ella. Podían pasar toda la noche juntos, todo el día, toda la vida, lo que quisieran pasar juntos, de no ser que él tenía su vida y ella tenía ambas, pues no importaba que sólo viviera la propia, era dueña de la de él. Pero no importaba separarse, porque en verdad seguían juntos. Seguían mirándose en esa luna, seguían sintiéndose en ese viento, seguían escuchándose en esos silencios, seguían latiendo juntos, juntos estaban, no importaba dónde estuvieran.

miércoles, 3 de julio de 2013

lluvia

La lluvia no importaba, el frio no importaba, la vida no importaba, importaba la existencia, en cualquier plano que fuera, pero con ella junto a él. Ella podía decir mil cosas con una sola mirad y él guardaría silencio para escucharla atentamente, respondería a sus preguntas, no importa que no condujeran a ningún lado, simplemente era imposible detenerse, escucharle y responderle con tal de volver a escucharle. Escrudiñaba su alma, ella a él, y lo miraba y no decía nada, pero lo decía todo, y él nada interpretaba, miraba en silencio, sentía en gritos. Ella lo hacía feliz, él la hacía sonreír, ellos se hacían compañía en un café, en una charla con desconocidos, en un restaurant de franquicia, en la vida si es que fuere necesario para no estar solos, pues la vida después de todo no es más que solo un momento, un él y ella, un aquí y ahora, aquí era de su mano, ahora era en sus labios.

jueves, 27 de junio de 2013

Te quiero

El estaba ahí, sentado y tratando de escribir algo especial para ella, y aunque ella no lo necesitaba, él no podría dormir tranquilo mientras no lo hiciera. Ella dormía en un lugar, algo alejado de donde estaba él, pero no importaba porque ambos miraban la misma luna, ella en sueños, y él en sus ojos, pero ambos la misma luna. Podía desvelarse toda la noche tratando de escribirle la historia perfecta, podía no dormir, no le importaba, de nada le importaba dormir si no era con ella con quién soñaba y entre sus brazos donde estaba. Una, dos, tres, mil, millones de estrellas había interrogado pero ninguna había visto antes sus ojos, era irónico porque él juraba que sus ojos en algún momento de su existencia debieron ser estrellas, y sus pecas constelaciones, y sus labios agujeros negros, porque era difícil evitar ser atrapado por ellos. Pero el universo no la conocía, no había estrellas tan hermosas, ni planetas tan vivos, ni alfo que se le pudiera parecer, así que dejó de buscar en el espacio a quién preguntar sobre ella. Entonces tocó el turno de preguntar adentro. Preguntó al corazón si algo sabía de ella y dijo que no, era irónico, pues el juraba que alguna relación debían de tener su corazón y ella, pues él latía con más fuerza cuando ella estaba cerca. Preguntó a su mente y esta dijo que no la conocía, que no importaba el sueño más hermoso que tratara de recordar, porque no era lo suficiente para acercarse a lo hermoso de ella. Preguntó a sus oídos y estos no recordaron ni en mil canciones haber escuchado notas tan perfectas, preguntó a sus manos y no recordaban piel tan suave, preguntó a su olfato y no recordó aroma tan dulce, se preguntó a sí mismo y no recordó ni siquiera qué hora era. Se frustró pues nuestro amigo escritor, bajó la pluma, dio un respiro y apartó la silla del escritorio, esta noche se iría sin escribir nada. Se alistó para dormir, confundido porque no encontró palabras que pudieran describir lo que pensaba…mas en el último instante, cuando estaba por darse por vencido recordó algo, se puso de pie, fue al escritorio, tomó un bolígrafo y una hoja de papel y escribió lo que realmente sentía, lo que importaba, lo que ella quería oír, después se fue a dormir con un papel entre manos y una sola línea escrita en ella: Te quiero.

domingo, 19 de mayo de 2013

Ella, ella y él


Caminaba de la mano de una y de los ojos de otra, caminaba sabiendo bien lo que quería o lo que tenía, sabía que no era lo mismo, sabía que quería lo que tenía y quería tener lo que veía. Ella, la primera, la que a la distancia solo miraba en silencio, se preguntaba una y mil cosas, todas inciertas porque eran tan solo el producto de la imaginación de él tratando de escrudiñar en la mirada de ella para llegar al corazón, podía porfiar toda la tarde en esos pensamientos, enclenque su espíritu tarde que temprano decaería y sabría que no sabía nada, nada más que quería estar con una, estaba con otra, pero a ambas las quería. ¿Y qué ley se lo prohibía? Si a una la dejaba en el anonimato y a la otra en la felicidad menester que su existencia demandaba. Cuando ella la abrazaba, sentía pues los brazos de la otra, mohíno le recitaba poemas que no eran para ella, fementido de conseguir lo que quería solo quería amar, a lo que fuera que pudiera en su mente creer que era ella. Se dejaba domeñar de sus impulsos y conducir sus palabras por el deseo, el deseo de no estar solo. Ella, la segunda, feliz, incauta, incrédula, increíble. Era la perfección del cielo en manifiesto de lo que el humano podía llamar una mujer. Cuando él se sentía en sus labios, sabía que la vida era realmente vida y no la quería dejar escapar porque un día sin sus besos era un día sin…sus besos, porque en simplemente no tenían comparación ni siquiera poética. Y cuando la miraba en sus ojos sabía que el universo se escondía ahí, como las estrellas en sus pecas, como el mar en sus pensamientos, como la música en sus palabras, ella siempre sabía qué decir. Y cuando su mirada ya no alcanzaba a ver a la primera, simplemente se podía entregar completamente a la segunda la que de vez en cuando, con un poco de lujuria se convertía en la única. Nadie podría decir que él hacía mal, porque nadie sabía lo que hacía. Y a ninguna le importaba, porque la segunda no sabía de la existencia de la primera, y la primera no sabía ni de su propia existencia en esa historia.