jueves, 28 de abril de 2011

burning the heaven

El mundo se estaba derrumbando y no tenía a donde correr, tus brazos estaban cerrados a esas horas de la noche, obviamente no me abrirías, y mucho menos suponiendo que ya estaba vetado de ese establecimiento.
Mi sombrilla débil y aferrada a mi mano me protegía con gran esfuerzo y decisión, pero la corriente de aire estaba en contra de su permanencia junto a mí, quería verme totalmente desprotegido, y así, de un tajo, borro de mi presencia el objeto tan preciado de protección que tenía en ese momento.
Muy bien, no tenía a donde correr, todo se estaba cayendo a pedazos, lenta, ilógica, e incluso cálidamente. Frente a mí, había un destello de luz, parecían ser tus ojos, pero no, era solo un auto que arrojo un poco de agua de la calle hacia mí, y el mundo se seguía derrumbando, imposible detener el cielo, rojo, tan rojo que en su momento creí que estaba ardiendo, pero no, solo se caían en pedazos, parecía que Dios tomaba un pedazo de él, y lo arrojaba contra mí con gran furia, y yo, no tenia donde refugiarme, a donde correr.
Largos caminos semejaron tus labios, e incluso intente saborearlos un poco, pero no, era el frio suelo en mi cara, ¿Qué me estaba pasando? Pues que el mundo se estaba cayendo sobre mí, y mis humanas piernas no eran capaces de soportar tanto peso, mi humanidad no era capaz de soportar tanto, y tú no estabas ahí para ayudarme a detenerlo, el mundo estaba encima de mí, y no tenía como cargarlo.
Momentáneamente un poco de fuerzas me habitaron y me levantaron de mi pobre condición, mas no nacían de mí, sino de algunos cuantos ángeles que descendieron a ayudarme, obviamente yo no podría solo, inmediatamente se desaparecieron, y al mismo tiempo apareciste tu, parece que intentaban ayudarme para que no me vieras en tan triste estado. De la humedad de mi ropa, en caso de que te acercaras y preguntaras, culparía a la lluvia, de la suciedad de mis ropas al auto que me había bañado hace unos instantes, y de la humedad de mi rostro, al agua. Me miraste indefenso, te acercaste, y una plática bajo la lluvia empezó, y aun espero el desenlace, espero saber en que terminaremos tú y yo, una vez que la lluvia pase.

viernes, 22 de abril de 2011

senderos de salvación, capitulo 3, soledad

-¿Qué haces?- escuchaba una y otra vez – ¿A dónde vas?- volvía a escuchar. Esas voces me estaban ahogando – ¿Por qué lo hiciste?- ¿y qué jodidos querían? ¿Provocadas por mi paranoia? ¿Por mi histeria? Algo definitivamente me estaba siguiendo, voces y labios inmóviles por todas partes ¿de dónde coños provienen las voces, de donde coños? ¿Y de quien son a todo esto? – ¡Enzo!- no dejaban de sonar, de aturdir, de acosar. Intento escapar, corro con todas mis fuerzas – ¡te suicidaste Enzo!- ¡yo no me suicidé, y no hice nada para estar aquí! -¡Enzo!- gritaban las voces con fuerza, y mientras corría chocaba mis hombros con los demás, y me miraban raro, extrañados, molestos. Estaba en ese lugar, mas no pertenecía a él, nadie siquiera me podía entender, les parecía anormal a quienes me rodeaban, mientas ellos me parecían ridículos a mí. Quería explotar, gritar, escapar, o por lo menos callar esas voces, mas parecía que no debía escapar. Algo me mantenía prisionero de mi nueva condición, y a ese algo, ahora no me podía negar, ¿pero qué demonios era? Me enfermaba, me mataba sin matarme, no me dejaba ser libre, aun suponiéndose que ahora debía serlo, la muerte no me dejaba vivir –aquí, aquí- eran las voces de quienes algún día dañé, mis oídos ensordecieron a ellos durante mi vida, pero se aturdieron cuando mi muerte llegó.
Y arto, exhausto, débil de correr y no conseguir el escape, me tiré al suelo de rodillas, mis ojos se desmoronaron en llanto, y mis manos cicatrizadas hacían lo posible por tapar mis oídos para no escuchar, más las voces estaban dentro de mi cabeza, no las podía callar. ¿A cuántos dañé? A demasiados, ¿Por qué? No tengo ni la menor idea, mi ego era demasiado grande, cuando tenía gente a mí alrededor, pero al estar solo, no era nada, era solo un despojo, un supuesto suicida que no le importaba a nadie. Las voces siguieron, en cuanto entendí que no se callarían, no pude evitar sentirme solo, indefenso. Cerré con fuerzas mis ojos, me puse de pie, y sin mirar, solo pensando en el dolor que me consumia, empecé a correr, como suponiendo que lograría llegar a algún lado donde descansar, choque con alguien.
- ¡cuidado!
Corrí sin fijarme al frente, era Klark. Me derrumbó.
- cuidado, ¿estás bien?- preguntó como siempre muy sonriente.
- sí, estoy bien- me ayudó a levantarme.
-te desviaste demasiado del ala a la que vas, corriendo sin rumbo jamás llegarás.
- lo he notado, no me agrada este lugar.
- así es al principio, después te acostumbras.
-tengo que- contesté con un toque de resignación.
- pues bueno, tienes un largo camino por recorrer, hasta luego.
- espera -interrumpí su caminar- no conozco este lugar, ¿te gustaría acompañarme?
- claro.
Aun no sé si fue por la hipocresía, no sé si fue la necesidad de compañía, no sé si era el miedo que me recorría, o simplemente la necesidad de alguien a mi lado lo que me impulsó a pedirle su compañía, pero lo que sé es que esa persona que antes me parecía torpe y molesta, ahora era mi único amigo, y mi salvador de la locura.
-no puedo creer que este sea el lugar donde se parte al cielo o al infierno.
-para la mayoría es difícil entenderlo, no es lo que imaginamos cuando estamos vivos, tal vez esperabas algo con velas, o nubes a tu alrededor, demasiadas cosas, pero nunca una estación de ferrocarril. Nos parece tonto, pero lo realmente tonto es crearse expectativas de lo que no conoces. No deberíamos crearnos expectativas de Dios, es un misterio.
-¿crees en Dios?
- ¿crees tú en Dios?-cuestionó al mismo tiempo en que respondía mi pregunta.
- pues…nunca creí en El, hasta ahora, digo, si la vida después de la muerte existe, es porque Dios  habrá de existir, y por tanto, también el demonio.
- entonces, ¿crees en Dios mas por conveniencia que por convicción?
- creo en lo que los hechos me dejan creer.
-  Pues te espera una pequeña eternidad, ya sea aquí, o en el infierno.
- por lo que veo tienes mucho sin tratar con humanos realmente.
- no debí de hacer ese comentario, por lo que te pido disculpas, pero Dios solo acepta a quienes tienen fe en El, y eso no solo lo dice la biblia, o la iglesia, sino también las reglas que ahora nos dominan.
- eres muy alentador.- dije sarcásticamente.
- pues honestamente dudo que te manden al paraíso si en vida no creíste en Dios y ahora lo haces porque te conviene.
- todo mundo cree solo en lo que le conviene, quienes en vida creen en Dios, es porque necesitan alguien a quien responsabilizar de las cosas que suceden en sus vidas porque no son capases de responsabilizarse de sus actos. Además, en vida fui una persona muy justa, nunca pequé ni hice daño a nadie.
- ¿estás seguro?
- si- dije sin pensarlo dos veces, pero regresó a mí el recuerdo de mi pasaje anterior donde recordaba lo hipócrita que era, hice daño a alguna gente, ¡pero todo mundo lo hace! Además, obviamente no confesaría eso a Klark.
- pues, si te sientes tan seguro de obtener el cielo, te deseo suerte.
- ¿Y tu porqué no has ido al cielo si crees en Dios?- creí que había ganado la partida, no debería tener como contestar eso, no fue así.
-Es simple, porque el creer en Dios no significa estar salvado, una cosa es creer en Él, y otra que solo por eso nos vaya a salvar, de nada te sirve la fe si no tienes las acciones. La gente tiene esa idea errónea de que si cree está salvada y por eso puede hacer lo que se le venga en gana; otros tantos creen que si crees en Dios, debes ser un hombre o mujer santo, que blasfemia tan grande por parte del mundo, que contradictorias maneras de pensar, irónicamente así es como sucede y no habrás de negarlo, el que crea en Dios no significa que sea un santo, como te digo, se debe complementar con acciones.
-entonces ¿cometiste muchos pecados en vida?
- como tú mismo me lo dijiste, eso no es asunto tuyo- después de eso, soltó una sonrisa socarrona. Obviamente quede cayado.
Después de un largo camino, me di cuenta que ninguna de las sensaciones humanas las sentía aquí. Ni hambre, ni sueño, ni nada que se le pareciera.
-oye- pregunte a Klark-¿aquí no hacemos nada que no sea caminar?
-¿a qué te refieres con eso?
-pues sí, no he sentido hambre, ni sueño, nada de eso.
-ha ha, la respuesta es muy simple, estás muerto, aquí no sientes hambre, ni sueño, porque esas son cosas que se necesitan para vivir, solo puedes sentir dolor, dicen que el dolor sirve para recordar que estamos vivos, mentira, sirve para recordar lo que se siente estar vivo una vez que lo has olvidado.

martes, 12 de abril de 2011

senderos de salvación, capitulo 2, el oxipodium

¿Una estación de tren es lo suficientemente espiritual como para hablar del lugar donde se define el resto de tu eternidad? ¿Acaso esto no era lo suficientemente ilógico ya?
Así es, mi paradero era una estación de tren demasiado antigua, con grandes ventanales por los que entraba una luz demasiado pura y especial, diferente a cualquier luz, cegadora en su poder, aliviadora en su esencia. Había también escaleras y pasillos que guiaban a cualquier parte salvo el exterior.
Caminé a lo largo de ellos demasiado tiempo buscando una salida, que jamás encontré, caminé por lo menos 2 horas sin poder llegar a ningún lugar más que andenes, salas de espera, y más pasillos, y una multitud enorme, gente con una imagen que siendo sinceros era demasiado depresiva, todos caminando con la mirada perdida, algunos rostros reflejaban tristeza, otros impotencia, otros ni siquiera eran capaces de reflejar algo, solo caminaban sin dar importancia a los demás.
Empecé a desesperarme, y decidí para poder entretenerme, buscar el ala a donde me mandó Leidenschaft.
-disculpa –intenté preguntar -¿podrías decirme donde está la sala h135?
Del sin fin de entrevistados, a lo mucho se dignaban a mirarme a los ojos, nadie estaba dispuesto a contestar, me senté en una banca y me detuve a meditar un poco. ¿Qué era lo que sucedía? Definitivamente no podía explicarlo, y empecé a creer eso de haber muerto, el sueño había durado ya demasiado tiempo. Pero definitivamente algo jamás paso por mi cabeza como una idea concebible: haberme suicidado. Leidenschaft tenía razón respecto a la razón de mi matrimonio, el amor no era lo fundamental. Pero aun así no me suicidaría, cazarme no era tan pésimo como para hacer algo así, y definitivamente, si en mi peso estaba el resignarme a haber muerto, jamás me resignaría a haberme suicidado, no tenía motivos.
Empecé a enfrentar un duelo interior donde la pérdida que sufría era la de mi vida misma. Entre en pánico, y me empezó a invadir un poco de euforia e ira cuando mi mente intentaba decir “es cierto, estás muerto” pero esas palabras no debían salir de mi interior, aun tenía un poco de convicción de que era un sueño.
-hola hombre, eres nuevo, ¿verdad?
Escuche una voz, la primera voz humana que escuché en ese lugar.
-sí, lo soy.
-bienvenido al oxipodium, mi nombre es Klark – dijo mientras me extendía su mano, la estreché con pocos ánimos – es fácil notar cuando alguien es nuevo, aun conservan algo de vida, y su mirada refleja la poca resignación a la muerte.
-no creo que alguien se pueda resignar a eso.
-no, al principio no. Es difícil, y más estando solo, en este lugar todos están solos, es lo más conveniente.
-¿y si es lo más conveniente porque te acercas a mi? –comenté esperando que se alejara de mí.
-porque necesitas ayuda, y puedo notar que tu solo jamás podrás salir de aquí, algunos duran demasiado tiempo buscando algo, este lugar es horrendamente grande.
-ya lo noté.
-¿Cuál es tu nombre?
-Enzo
-Enzo –repitió –un nombre agradable. Mi nombre es Klark.
 -Que bien. –creo haber hecho notar que no me interesaba mantener una plática con él, aun así insistió.
-¿y cómo moriste?
-¿acaso te importa?
-si no me importara no lo estaría cuestionando.
-y si te quisiera contestar ya lo hubiera hecho.
-ha, tranquilo hombre, no pasa nada, esto apenas comienza para ti, poco a poco te acostumbrarás.
-no intento acostumbrarme, no le veo el punto a acostumbrarme.
-pues si no te acostumbras no podrás seguir el paso de este lugar, y créeme que puede ser muy pesado. ¿A qué ala caminas ahora?
-a la h135.
-pues si quieres yo puedo guiarte.
-no, no me interesa socializar, no me interesa estar aquí un largo tiempo. Me interesa despertar.
-jajá no se puede despertar de la muerte.
-pues yo no estoy muerto.
-eso es lo que todos creemos al llegar aquí, después te parecerá incluso consoladora la idea de haber muerto.
-¿consolador? ¿Crees que esto me puede parecer consolador?
-¿en serio te parece tan mala la idea de morir? –este comentario fue lo más estúpido que en vida, o muerte, o cualquiera que fuera mi estado, había escuchado. ¿A alguien le puede parecer una buena idea morir? Tal vez a los suicidas, pero a mí no, ni siquiera siendo culpado de suicidio, ¡eso era estúpido!
-¿crees que me puede parecer grato morir? ¿Quieres saber que me parece morir? -exploté- ¡pues te diré que la muerte me parece sensacional! -no pude evitar el sarcasmo- sobre todo en la parte donde caí al suelo frente a mi novia, supuestamente suicidado, introducen un tentáculo por mi uretra, me dicen que me suicidé justo dos días antes de casarme, busco una puta sala que no encuentro y tengo que lidiar con un idiota que es insensible y se pone feliz por ver a otro humano en vez de pensar en la familia que dejó en la tierra, estoy pasándolo de lo mejor, ¿no lo ves? Entonces ve a hacerle preguntas estúpidas a algún otro idiota que también piense que morir es lindo.
- ¿hace cuanto tiempo moriste?-preguntó ya con un tono de intriga.
- no te importa.
- yo morí hace ocho años, no he convivido con nadie en todo ese tiempo, solo quería conversar, el ala que buscas está en la zona h, estas en la zona b, adelante hay un mapa, a unos 5 o 6 kilómetros, mas adelante por este mismo pasillo, suerte.
- ah…ah, gracias…yo…-noté que solo quería conversar con alguien, tal como me lo dijo, y fui algo grosero.
- no te preocupes, tengo demasiado tiempo de haber muerto, ya no recuerdo que es eso, me parece normal, veo muerte todos los días. Hasta luego.
No me atreví a detenerlo, sería demasiado torpe, y lo había ofendido sin que mi intención fuera esa, de nuevo me quede solo, por lo menos ahora sabía a dónde caminar.
Caminé 5 minutos reflexionando lo que me dijo Klark, ¡8 años aquí!, eso debería ser ya un infierno. ¿Qué clase de vida llevaría para merecer 8 años en el oxipodium? Según recordaba, yo no pequé tanto en vida, y estaba seguro que quien me enjuiciara entendería que eso de mi suicidio era un error, así que creí que no estaría tanto tiempo aquí.
Camino al mapa que me dijo Klark, le di importancia a lo que es el oxipodium, creí por primera vez en Dios, después de todo tenía ahora que creer en la vida después de la muerte. Empecé a reflexionar sobre lo que me parecía un sueño, pero que inevitablemente, estuviera vivo o no, de todas formas lo tendría que afrontar, tarde o temprano.
A este pensamiento le siguió uno que me llenó de terror: siempre e creído que no puede existir el bien sin el mal, y si creía en Dios, tenía que creer en el demonio, ¿y si a causa de mi suicidio me mandaban al infierno? Limpié mi culpa pensando en lo que antes había pensado acerca de mi juicio, eso me alivió un poco la culpa, aunque…
Me senté en una banca que había en una pequeña plaza dentro del oxipodium, cabe recalcar que dentro de este, no se podía ver el cielo, de hecho, era un poco extraño, no era tan místico como siempre lo imaginamos cuando estamos vivos.
El piso del oxipodium era demasiado blanco, demasiado pulcro, demasiado irreal. Como siempre la gente que caminaba a su alrededor, no le daba importancia a lo que lo rodea. Los observé durante un instante, miré como caminaban todos juntos, pero todos solos, nadie hablaba con nadie. Todos ignoraban, todos egoístas, todos fríos, preocupándose solo por sí mismos y nadie más, me llené de pánico, y no porque la escena me pareciera extraña, sino todo lo contrario, era una ya tan común, de la que nunca me había percatad; siempre los humanos caminamos así, ignorando a los demás, egoístas, siendo nuestro único medio de comunicación la hipocresía, usando solo a quienes necesitamos, y si ya no los necesitamos, los dejamos. Y es cierto, la gente que nos rodea está ahí para complacer nuestra necesidad de compañía, para salvarnos de la locura de la soledad, porque aunque digamos que no nos gusta la hipocresía, la necesitamos, siempre terminamos hablando o necesitando de alguien que nos desagrada, pero que al fin de cuentas necesitamos de ellos. Nuestros amigos son nuestros amigos por conveniencia y no por gusto, necesitamos quien nos acompañe y nos haga sentir mejor con nosotros mismos, somos unas bestias egoístas , algunos complacen sus egos ayudando a los demás y se hacen llamar “caritativos”, pero es su ego y necesidad de bienestar la que realmente buscan complacer.
Después de reflexionar y caer en la cuenta de que era un gran hipócrita y pensar en las personas que dañé por ello, me sentí mejor y peor a la vez, mejor al entender que la hipocresía es una necesidad humana así como el ego, aunque en cada uno se presenta en distintas magnitudes, pero siempre está ahí, y me sentí peor al darme cuenta por primera vez en mi vida que sí necesitaba de quien me rodeara, necesitaba de mi novia, mis amigos, estaba solo, incluso desee que ahí estuviera Klark.

martes, 5 de abril de 2011

diles que esperaré sentado

La ventana arde en mentiras provenientes del sol, su poder me empapa, y empaña mi ventana, sus palabras no me dejan ver afuera, escucho su voz, el dice lo que los demás piensan, pero él no sabe lo que los demás piensan. Entonces ¿Por qué hago más caso de lo que dice el solo de lo que dicen tus labios? Mi ventana está empañada, no puedo siquiera ver. Madre, diles que no veo más, madre, diles que lo intenté, madre diles que no se decepcionen de mí, madre, diles que morí amando, diles que busqué la verdad, pero ella huyó de mí, y me es difícil alcanzarle a donde va, cuando no sé ni a donde voy yo, madre, diles que luche por conseguir ese objetivo, que el objetivo se negó a ser alcanzado, y las mentiras me empezaron a satisfacer, nunca conocí la otra versión de los hechos, la real, pero las mentiras por lo menos me hacen descansar. Diles madre, que ahora quiero descansar.

martes, 29 de marzo de 2011

Realidad

Realidad, ¡realidad!, ¿realidad? ¿Qué es la realidad? ¿Alguien tiene una manera de describírmela? Debería empezar por describir mi propia realidad, mi manera de pensar y percibir la realidad, mi pequeña realidad basada en el surrealismo, o mi surrealismo basado en la realidad, lo que intento hacer es solo un juego de palabras que haga entender como percibo el mundo, y no es que mi manera de pensar sea especial o distinta, porque en definitiva, todas las maneras de pensar son especiales y distintas. Entonces ¿Qué puedo tener yo de especial? Si solo soy una persona más caminando en la gran utopía realizable, irónico, pero fue eso lo que intente decir.
¿Por qué llamar al mundo una utopía realizable? ¿Por qué llamar a la realidad la mayor muestra de surrealismo? Simple, esa es mi manera de pensar, y es que todo lo que me rodea me parece tan surrealista, tan irrealizable que me hace pensar que en cierto mundo, este mundo, es la dimensión paralela a los sueños de algún loco que vive en el verdadero mundo real (hare de confesar que esa idea me llenaba mas cuando tenía los 5 años de edad que hoy en día) aunque no, definitivamente esto tiene que ser real. Esta es una sociedad surrealista (reiterando una vez más en el surrealismo) y es que, se supone que todos fuimos hechos con un fin, y en nuestra minoría la realizamos, esta sociedad no está descompuesta, es solo que fue creada por algún genio de la talla de Salvador Dalí para entretenerse un poco.
¿En qué me baso? Puedo explicarlo, y sé que aun así muchos serán incapaces de entender o de apoyar mi manera de pensar, cosa que no me preocupa, yo tampoco apoyaría la suya.
La realidad dice “hombres con mujeres, mujeres con hombres” y el surrealismo dice “todos pueden estar con todos” ¿es la homosexualidad un término de la realidad? Porque a mí me parece más una escena de “el jardín de las delicias” de Hieronymus Bosch. Incluso Dios parece ser una parte más del surrealismo, desde mi perspectiva, Dios es la máxima expresión del surrealismo, en el cual creo infinitamente, aunque como todo hombre, con grandes miedos de seguirle, ¿Cómo seguir lo que no se conoce en su totalidad? Y es cuando en respuesta de esta cuestión entra la fe, un concepto demasiado complejo para caber en dos letras, y demasiado irreal como para pertenecer a la realidad –que recalcando, no estoy llamando utópico como al resto de lo que he plasmado-.
Realidad, religión, surrealismo, utopía, ironía. Son estos, los conceptos que relaciono cada día, la realidad dice que es difícil el amar a todo mundo, pues el amor es algo que solo se da con aquellas personas con las que tenemos grandes lazos imaginarios que nos unen. La religión dice que debemos amarnos los unos a los otros, ¿se referirá acaso y más bien, a por lo menos respetarnos? El surrealismo, ¿Qué tiene que opinar el surrealismo ante el amor? ¿Qué tiene que opinar MI surrealismo sobre el amor? Pues que el amor, es parte del surrealismo, el amor es parte de todo, y en su vez  de nada, deberíamos apasionarnos con todo lo que hacemos y nos rodea, amarlo, pero sería utópico, es difícil amar a todo y a todos, es difícil en ocasiones incluso el amarnos a nosotros mismos. El amor es utópico, es difícilmente concebible. El amor es irónico, gran parte del tiempo terminamos amando a alguien que nos lastimará, aunque esa no sea su intención. El amor, desde mi perspectiva, en pocas palabras para no hacer esto aun más largo, es un juego de Dioses, que vale mucho la pena jugar cuando se es humano, aun a cuestas de sus consecuencias.
La sociedad, ¿Por qué defino a la sociedad como irreal? En este punto, aun conservo una discusión, sobre definir la realidad como un surrealismo o los ideales sociales como una utopía.
Me parece tan surrealista que el dinero sea más valioso que las vidas mismas, ¿o será acaso utópico que una vida pueda más que el dinero? Me parece tan surrealista ver familias separadas, si se supone que una familia tiene padre, madre e hijos, ¿o será acaso que es utópico el ver felicidad uniendo a todas las familias? Si los políticos pueden dormir en el trabajo, ¿en estos momentos estará durmiendo Dios? ¿Será por eso que todo esta tan mal? ¿Será de hecho que está muy bien según la realidad, y es solo un ideal utópico el que mejore?
El cielo me parece surrealista, pues me muestra un poco mas de realidad que la sociedad sin necesidad de vida real.
Sucede que creo que las cosas no suceden como deberían, entonces no se si llamar a ese “como deberían” algo utópico, o llamar a “las cosas” surrealistas. Parece como si las cosas, los objetos de un momento a otro fueran a saltar de sus lugares para reírse en nuestras caras.
La hipocresía, otro gran referente en mi vida, ¿y qué es lo que creo sobre la hipocresía? ¿Realmente es dañina? ¿Realmente somos las bestias que odian la hipocresía aun siendo sus grandes usuarios? Y no sé si en esto estoy mal, más de una vez he pensado en esta errado, y más de una vez he sido usuario de la hipocresía, tan solo con el ideal de no herir a la gente que por extrañas circunstancias tienen un agrado hacia mí. ¿Debería reventar en sus rostros para que se alejen de mí? ¿O es mejor que use mi surrealista imaginación para pensar que algo de bien puedo encontrar en ellos? Ya sea por el placer que me produce el surrealismo o la paz que me puede en determinado momento hacer sentir las sonrisas de la gente que me rodea, creo que las cosas están bien así, aunque aclaro, no soy hipócrita con todo el mundo.
Y no soy el único en este mundo que ve el surrealismo como una escapatoria, no creo ser el único en este mundo que alguna vez le uso, para pensar en una mejor realidad –otra surrealista realidad-.
En determinados momentos, es fácil querer escapar de mi surrealismo, o de mi realidad, como es que sea más correcto verle, pues es tan toxico, tan dañino a veces el estar vivo.
Y en este momento alguien podría pensar “¿si piensas así, porque no te has suicidado desde hace ya algún tiempo?” ¿Debería suicidarme? Jajá, no, no le encuentro la gracia, aunque mi manera de pensar así lo hace parecer, creo que la vida vale demasiado la pena. Amar y ser lastimado, no sé si valga la pena, `pero siempre tengo un poco de ganas de amar. Seguir adelante, no sé si valga la pena, pero quiero seguir cada día un poco más. Algunos dirían que el pesimismo abunda en mi vida, yo le llamo un realismo optimista, no niego que mi realidad –o surrealidad- es tal vez pésima, tal vez mala, pero tengo ganas y un poco de hambre de seguir. Y aun así, sé que hay momentos de mi vida que han valido muchísimo, no desprecio ningún momento de mi vida, pues todos los momentos son buenos mientras dejen un aprendizaje, porque se trata de aprender, y si sufrir me hace aprender algo, llamaré a ese sufrimiento como bueno. Y si los momentos felices en si no me enseñan mucho, fingiré que obtuve la lección de que la vida vale la pena, lección que ya aprendí hace mucho aunque no lo parezca.
Y justificar mi comportamiento no es algo que intente hacer, pero si es necesario, debería hacerlo, solo por la obligación que esto significa, pero hoy estoy de humor para hablar de eso.
Amo estar solo  a sabiendas de que en alguna parte del mundo hay un amigo que me acompañará cuando lo necesite, y odio estar rodeado de gente y saber que el día que muera nadie siquiera llorará por mí.
Amo escuchar música más que mi propia mente, pienso demasiado, y la música es algo así como una droga que me hace pensar en cosas no tan malas.
Amo dibujar, creo que no soy del todo talentoso, pero soy apasionado. Cualquiera puede llegar y decirme “no tienes talento” pero nadie puede decirme que no tengo pasión.
Amo de repente observar algo que a la mayoría le parece insignificante, si la vida está hecha de pequeños detalles, quiero llenarme de vida.
Amo ser yo, aunque a veces no tanto.
Amo expresarme, aunque todos me vean raro.
Amo ser diferente, aunque algunos piensen que soy infantil.
Amo apasionarme, aunque a veces la pasión se vuelva un martirio.
Amo reír, aunque a veces no sepa el motivo.
Amo aprender, aunque aprender sea doloroso en ocasiones.
Amo ver el cielo, aun sabiendo que nunca lo alcanzaré.
Amo ver a la gente sonreír, aunque de repente en mis depresiones crea que no existe ningún motivo que lo valga.
Amo de repente encontrarme con que las cosas valen mucho la pena.
Amo que las cosas simples sean más valiosas que las caras, los recuerdos vienen de los momentos valiosos, los regalos valiosos vienen de la nulidad de recuerdos o buenos momentos, que crean falta de inspiración.
Amo que la simplicidad sea tan compleja de entender, me hace pensar que tan complejo puedo ser yo mismo, o si soy demasiado simple.
Amo amar, aunque sea difícil de concebir.
Amo la ironía, irónicamente es lo que en ocasiones le da sentido a la vida.
Amo mi imaginación, me ayuda a escapar de mi realidad.
Amo el surrealismo, ayuda a ver más real mi realidad.
Amo que difícilmente podrá alguien entender lo que digo, así me siento libre de decir lo que me venga en gana sin que nadie se sienta insultado.
Amo el sarcasmo, surrealismo fluyendo de mis labios.
Amo gritar, simplemente me produce demasiado placer.
Amo las 37 cicatrices que hasta ahora tengo en todo el cuerpo, jamás me permitirán olvidar de donde vengo.
Amo mi pasado, me ha hecho estar donde estoy y pensar como pienso, aunque si pudiera llegar al mismo resultado con otra vida, escogería esa otra vida, siempre y cuando fuera un poco menos penosa que la actual.
Amo a Dios.
Odio el tiempo, aunque sin él la vida sea imposible, pero a veces el mismo tiempo me hace la vida imposible.
Odio ser egoísta, por eso siempre lo oculto un poco.
Odio que me digan “los demás tienen peores problemas que los tuyos” les aseguro que cuando ellos tuvieron problemas como los míos también se quejaban.
Odio que mis palabras se malentiendan, no es que piense que por lo anterior los demás sufren y a mí no me importa. Me importa, pero todos tenemos nuestros propios problemas, se trata de resolverlos, no de dejarlos pasar solo porque alguien tiene otros peores.
Odio que me vean raro, pero que le voy a hacer, ¡soy raro!
Odio no entender lo que me rodea, aunque ni siquiera me interese.
Odio la impotencia, esforzarme por algo y no poderlo conseguir.
Odio la música sin vida, solo me provoca estrés.
Odio la vida sin música, solo me provoca estrés.
Odio caer, aunque me satisfaga tanto levantarme.
Odio que golpeen mi cabeza, simplemente lo odio.
Odio que sean más las cosas que odio que las que amo.
Me satisface ver el sol.
Me satisface saber que tengo amigos.
Me satisface saber que no cualquiera es mi amigo, necesito amigos, mas no estoy urgido de que todos lo sean.
Me satisface no ser como los demás.
Me satisface saber que puedo pintar una sonrisa en los demás.
Me satisface saber que mi arte a alguien más le puede gustar.
Creo que no todos tienen lo que se merecen.
Creo que tendremos lo que merecemos, solo hasta morir.
Creo que Dios no nos manda cosas buenas o malas, lo que pasa en la tierra es resultado de nuestras acciones, si Dios nos fuera a mandar cosas buenas o malas, ¿no creen que le sería más fácil enviarnos de una vez al paraíso? Si tuvo el poder de crearnos, tiene el poder de hacer eso y más.
Creo que Dios nos creó, y creo que nos dejara escoger seguirlo o no seguirlo, por eso nos hizo libres, de lo contrario, si no nos dejara escoger, ya estaríamos cantando en coros celestiales a su nombre.
Creo en Dios con las fuerzas que el mismo me dio.
Creo en Dios, así como creo en el diablo, no existe bien sin mal, y si así fuera, no lo entenderíamos porque no tendríamos manera de comparar. Tal vez existen cosas de las que no nos damos cuenta porque no existe su contraparte para entenderlas.
No creo que Dios nos mande las cosas que nos pasan, pero esto ya lo dije antes, solo lo reintegro.
No creo en el karma, creo en el cargo de conciencia, y que al karma le culpamos cuando nos pasa algo malo. Viviremos 72 años en promedio, y no podemos esperar que no nos pase nada malo, ni podemos esperar no hacer nada malo a nadie, en algún momento de esos 72 años tenemos que lastimar, en algún momento de esos 72 años seremos lastimados, pero si el karma ayuda a la sociedad a comportarse un poco mejor, qué más da, “creamos en el karma”.
No creo en la vida después de la muerte, creo en la muerte después de la vida, algo complejo, pero de eso no voy a hablar ahora, si quieren entenderlo lean senderos de salvación. Jajá.
Creo que nada es real, sino surreal, irónico, utópico y espiritual.
Soy un niño jugando a ser artista
Ich bin ein Kind spielt selber ein Künstler

Ich bin Chikü.

sábado, 26 de marzo de 2011

¿y si muriera?

Cuando una pregunta se repite demasiadas veces, ¿es acaso porque no tiene respuesta? Cuando un amor no muere, ¿es acaso porque es real? ¿Y si esa otra persona no está? ¿Es amor de verdad? ¿Es realmente la ilusión un motivo de fuerza? ¿O solo un pasó más a la locura? ¿Culpar a la luna es una salida fácil? ¿O es buscar por todos los medios la manera de arreglar las cosas? ¿El humano es torpe por necesidad o por convicción? ¿O es que su instinto dice que  debe valorar las cosas hasta que las pierde? ¿Y que es de aquellos que valoraron tanto las cosas, tanto que el miedo de echar las cosas a perder les hizo echar las cosas a perder?  Y la mente de la otra persona ¿es un enigma realmente, o es tan simple que nos es difícil aceptar que las cosas son tan sencillas? ¿Es una aberración o una ilusión? ¿Me llamarán loco por querer intentarlo? ¿O seré para alguien un ejemplo de esos tantos que hay, de gente que lucha hasta el final por conseguir lo que quiere, lo que necesita? ¿Soy un loco o soy un hombre? ¿Existe diferencia entre esas dos cosas? ¿Está mal que piense en ti sin poder dejar de hacerlo? ¿Está mal que te siga queriendo? ¿Está mal que espere que las cosas se tornen mejor? ¿Está mal que desconozca tu versión de los hechos, y que tú desconozcas la mía? ¿Está mal querer sin recibir nada a cambio? ¿Por qué todo se vuelve irónico? ¿O es tan solo otra paranoia como la que me hizo echar a perder todo? ¿Te gustaría escucharme? Porque yo muero por escucharte. Y si muero…si muero ¿Qué harías?  ¿Me extrañarías? ¿Me necesitarías? ¿Querrías gritarme que me quieres aun sabiendo que no te podré escuchar? ¿Querrías correr  a mis brazos aun sabiendo que los encontraras cerrados? ¿Acaso necesito estar muerto para que entiendas que es lo que siento? ¿En serio hice tan mal las cosas? ¿O es que no podemos entender las acciones de los demás? ¿Sabes mis motivos, porque hice lo que hice? ¿Sabes que lo dejaría todo por ti? ¿Sabes que te deje a ti por ti? ¿Qué sacrifiqué lo que tenía por esperar que las cosas fueran mejor? ¿Sabes que no conseguí lo que quería? ¿Sabes que te extraño? ¿Sabes que quiero saber de ti? ¿Sabes que aun te quiero? ¿Sabes si esta locura es pasajera? ¿Sabes si quisieras estar conmigo de nuevo? ¿Sabes que estoy consciente de que eso podría significar volver a sufrir tu perdida algún día? ¿Sabes que no me importaría volver a sufrir todo eso? ¿Sabes porque? Simple, porque lo poco que estuve contigo, fue demasiado hermoso, y lo que me pasa o pase, me representan nada cuando recuerdo mi mirada perdida en la tuya.

viernes, 18 de marzo de 2011

senderos de salvación, capitulo 1, llegada y bienvenida

De pronto, deje de escuchar tu música, mi cabeza revotó en el suelo, un gran silencio me acogió, le siguió la obscuridad, deje de sentir dolor, me apague.
Tu aroma, tu perfume se difumaron en el aire, en el humo que cubrió mi vista, me sentí envuelto en una especie de huevo, de capullo protector, no escuchaba nada, no sentía nada, no sabía nada.
Después, un punto de luz alumbró mis ojos, era en extremo pequeño, en extremo lejano, en extremo luminosa, su poder casi me siega, alguien cubrió mis ojos como adivinando mi molestia...

- doctor, no me parece adecuado, pri...primero debemos esperar...-escuché una voz sin poder saber de quién provenía.

- para nada, el a muerto y tenemos que entregar el cuerpo, además se suicido, ¿cree que se arrepentirá de ello?-contesto quien aparentemente era el doctor, pero ¿de quién hablaban? intenté descubrir mis ojos para ver, pero no pude mover mis manos, además, ¿cómo llegué yo a un hospital?

- deje de preocuparse-repuso el doctor-haga su trabajo enfermera, extraiga toda la materia reciclable, lo bueno de los suicidios es que siempre existe demasiada materia reciclable.

- pero...puede despertar-remedió la enfermera temerosa.

- eso no es asunto suyo, usted aquí solo debe hacer lo que se le ordena.

Obviamente, no puedo entender nada, pero la enfermera introdujo algo en mi nariz, empezó a escarbar, no era una herramienta común, se sentía más como un tentáculo, pero ¿porque a mí? no puedo ser yo de quien hablan, no me suicidaría, o... ¿o sí?
Sentí como el tentáculo recorrió toda mi cavidad craneal, salió y entro en varias ocasiones, al principio solo sentí un cosquilleo, después, tal como lo predijo la enfermera, desperté, no podía mover mi cuerpo, pero era consciente del dolor que evolutivamente me provocaba la entrada y salida del tentáculo.
Quería gritar, que la enfermera parara, pero empeoró poco a poco, después de terminar con mí cabeza introdujo el tentáculo por mi uretra, el único dolor más fuerte que he sentido después de este, fue justo antes de, supuestamente suicidarme.


Después de semi matarme casi en cuatro ocasiones por el dolor provocado, la enfermera terminó su labor. Extrajo el tentáculo, llamó al médico, quien ordenó que me levaran a la supuesta sala “b”, de inmediato sentí algunos hombres que condujeron mi camilla hasta esa sala. Al llegar nos recibió la voz de una mujer que llenó algún informa cerca de mí.
- ¿causa de muerte? Pregunto ella a uno de los enfermeros
- suicidio- no lo podía entender, el haber muerto no lo entendía, el haberme suicidado, aun menos, y si así era, ¿cómo es que seguía “vivo”? en ningún punto lo que me sucedía tenia lógica
- ¿órganos extraídos?-volvió a preguntar la mujer
- ojo izquierdo, oído izquierdo, hígado, pulmón derecho, corazón, bazo, ambos riñones y ambos testículos.
- ¿edad?
- 27 años
- ¿nombre?
- Enzo Alejandro Marcus Lares-…entre en shock en ese momento, mi…mi nombre…ese era mi nombre, sentí un gran mareo, un gran vacío –y valla que en ese momento estaba literalmente vacio- en ese momento, entendí, después de tanto, que realmente morí, que no era un juego, no podía darle explicación, pero tampoco podía negarlo, después de todo nunca había estado muerto, así que no sabía cómo me sentiría o si aun estaría consiente. Intente levantarme sacando esa poca convicción que aun quedaba dentro de mí de que no estaba muerto, gritar, levantarme, todo fue en vano.
- pónganlo sobre la mesa-ordenó la mujer. De inmediato obedecieron, y como un bulto, me arrojaron, descubrieron mis ojos – o más bien mi ojo- y la luz me golpeó, intente gritar de nuevo, pero no por el dolor, sino por el horror que me causó aquella creatura, una creatura sin ojos, y una piel grisácea, una boca larga, que dejaba ver ligeramente sus dientes…o colmillos, o lo que se supusiera que fueran.
Tocó mi pecho, mis manos y examinó mi única pupila.
-creo que ya puedo despertarte- dijo como para sí una voz que escapó de su boca y parecía ser de una mujer. En ese momento puso su mano derecha en mi frente, y pude sentir como sus largas uñas perforaban mi cabeza, y sin ninguna seña de esfuerzo empezó a tirar, sentí desgarrarme, esa cosa me estaba desprendiendo muy fácilmente. ¿En serio se refería a eso con lo de despertarme?
Cuando terminó de hacer lo que fuera que estaba haciendo, sentí que puso mi cuerpo entero en la camilla, lo que me parecía incomprensible, momentos antes me había deshecho. Utilicé el poco ángulo de visión que tenia, estaba a un lado de mi propio cuerpo…intacto.
Cada segundo que pasaba me confundía un poco más. Definía lo que me pasaba como un sueño demasiado desagradable.
La creatura se acercó  mí, o lo que quedara de mi, tocó mi frente, y un pequeño calor me empezó a invadir, y sentí también mi cuerpo. Moví mi mano, o lo que debiera ser mi mano. Talle con ellas mis ojos –si, nuevamente tenía dos ojos- y las regresé a su posición original a mis costados.
-bienvenido Enzo Alejandro Marcus Lares, haz llegado al oxipodium, mi nombre es Leidenschaft.
-¡que sueño tan estúpido! –sí, lo sé, fue demasiado instintivo, pero fue lo único que pensé en decir, después de todo, lo que sucedía no tenía nada de real.
-más estúpida parece ser tu arrogancia –dijo con tal diplomacia que su sarcasmo apenas y fue insultante –ahora déjame explicarte que es lo que sucede.
-por favor, ¡esto es estúpido! –insistí.
-no tengo tiempo de atener gente como tú, pero el reglamento me marca que debo hacerlo, así que considera que toda amabilidad de parte mía es solo hipocresía. El día 28 de noviembre del 2010 en tiempo terrestre, cometiste acto de suicido, por razones que nosotros desconocemos totalmente. Después de morir todo ser debe entregar su cuerpo físico antes de pasar al cielo o infierno, según lo corresponda. En la sala “B” que es donde estamos ahora, es donde entregas tu cuerpo físico…
-¡en serio que esto es demasiado  estúpido!
-eres algo nefasto, ¿lo sabías?
-es que no puedo haber muerto, mucho menos suicidado. Estaba a dos días de mi boda, y mi vida era demasiado perfecta para cometer suicidio.
-¿en serio? –preguntó en un tono burlesco
-definitivamente.
-lo dudo, pero eso no me toca juzgar a mí.
-porque no tienes pruebas.
-tengo pruebas de que has muerto ¡mira tu cuerpo! Niégame que seas tú.
Señal hacia un cuerpo, el cuerpo ubicado a mi lado, y era justamente yo quien estaba ahí.
-mira la herida que tienes sobre tu ojo derecho, esa herida de bala, la puedes ver ¿cierto?
-¡es ridículo! –Dije agitando mi cabeza para sacudir las ideas- eso no es ninguna prueba, no existe la vida después de la muerte.
-eres demasiado terco, pero en eso tienes razón. No existe la vida después de la muerte, por eso nunca dije que estuvieras vivo, esta es la muerte después de la vida, y para que creas, te invito a tocar tu cuerpo, adelante, siéntelo y veras que tan real es. Mas no olvides que es un cuerpo físico, el cuerpo en el que ahora deambulas es un cuerpo espiritual, eres un espíritu.
Toqué mi viejo cuerpo, era tan real, introduje mis nuevos dedos en la perforación de la bala, al mismo tiempo me di oportunidad de ver mi nueva mano, y siguiendo el antebrazo, y el resto de mi nuevo cuerpo, y me llené de terror ante su forma, tan distinta a mi cuerpo anterior, que era atlético, alto y robusto, sin comparativa con mi cuerpo espiritual, escuálido, pálido y débil, y lo que más me asusto, estaba repleto de cicatrices por todas partes.
-¿¡Qué demonios es esto!? –Grite demasiado exaltado- ¡es repugnante!
-sí, es lo mismo que pensé yo al verlo, pero ¿Qué se le va a hacer? Ese es tu cuerpo.
- no no no, esto no es mi cuerpo, esto no puede ser mi cuerpo.
-esos son los cuidados que le diste a tu cuerpo espiritual, tal vez tu cuerpo físico estaba en mejor estado, pero este es el nuevo cuerpo que poseerás por siempre.
-es sonó tan ridículo.
-el universo es demasiado grande para tener una definición especifica de ridículo, tu eres ridículo para mí.
-¿en qué punto parezco ridículo yo?
-eres un suicida, para mí eso es suficiente.
-¡yo no me suicidé! -grité con todas mis fuerzas y con un movimiento brusco de mis brazos derribe una pequeña mesa
-¡detente! –grito ella poniendo su mano en mi pecho, y sin siquiera moverse me arrojó a la pared –espero ya estés más tranquilo –dijo recuperando la postura, mientras yo por mi parte me puse de pie y me retorcí del dolor.
-en caso de que si –dijo al darse cuenta que no iba a responder su pregunta –te invito a que vuelvas a sentarte. Hagamos las cosas más tranquilos ¿quieres?
-¿Cómo coños hiciste eso?
-¿arrojarte a la pared? Es simple, eres un espíritu, eres muy ligero. Ahora por favor siéntate para poder explicarte lo que sucede –obedecí- te explicaré desde un principio otra vez. Este lugar se llama oxipodium, y es donde debes pasar antes de definir si vas al cielo o al infierno, y aquí debes entregar tu cuerpo físico, separamos lo que sirve y no sirve de él.
-eso de separar, creo que lo debieron haber hecho después de separar mi cuerpo espiritual, es demasiado doloroso.
-¿Cómo sabes que ya lo separamos?
-pues mientras sacaban la materia reciclable de mi, pude sentir todo.
-¿estabas despierto?
-sí, ¿es raro?
-solo un poco –contestó en un tono infantil – en fin, el punto es que este es el punto de partida entre el cielo y el infierno, en la mayoría de los casos se define por el comportamiento en la tierra, pero en el caso de los suicidas…
-te dije –interrumpí –que no soy…
-cállate – antes de poder justificarme, me asilenció, puso su mano sobre mi boca, y mis palabras se atoraron en mi garganta –no quiero escuchar eso de nuevo, a mi no me interesa. En el caso de los suicidas, como aparentemente eres tú, se les asigna a un sorteo, donde se les dará un numero, y se decidirá su final, ese es tu caso.
-no, es que, ¡cada cosa que sucede suena tan ilógico! Si no fui la persona perfecta, puedo asegurarte que por lo menos fui una persona merecedora del cielo.
-ha ha –se rió de mi respuesta –estabas a punto de casarte, ¿y cuáles eran tus intenciones de hacerlo? ¿Amor? ¿O responsabilizaremos de esto al embarazo de tu futura esposa?
-…
-ahora tienes que ir a la sala h135 a que te asignen un numero, y después irás con Zeit, quien te ayudara a procesar esto, literalmente más rápido.
-¿a procesar qué? ¿Este sueño?
Por la manera en que se arrugó su rostro, entendí que mi comentario le fue demasiado molesto, incluso su voz cambio, no sonaba a la de una mujer, ni la de un niño como en las ocasiones pasadas sucedió, ahora sonaba a un ente extraño demasiado molesto.
-¿Qué clase de creatura estúpida eres? Maldito arrogante ¡aun no entiendes que has muerto! –se tomó un respiro, y su voz se volvió normal de nuevo – en fin, quien sufrirá por ello eres tú, y espero que sufras demasiado. Ahora vete de aquí y dirígete a la sala h 135.
Tocó mi frente, y mi vista se apagó, cuando volví a ver, estaba en un lugar muy diferente al anterior.