Es cierto que era noche. Es cierto
que era peligroso. Es cierto que mi perro era bravo. Es cierto que mi niña
seguía perdida. Salí a buscarla desde varias horas antes, la policía es
demasiado inútil, demasiado burocrática, aún tenía suficiente tiempo, aún la
podía encontrar antes de que algo peor pasara. Mi perro ya no podía olfatear
más entre tantos malos olores que la ciudad despedía, aunque no se quejaba y
aún seguía dando un gran esfuerzo yo sabía que ya no podía fiarme de él para
encontrarla, tan sólo para protegerme en cualquier caso. Los callejones no son
el primer lugar donde una niña hermosa como la mía estaría. Sus cinco años de
edad, su pelo rubio recogido en dos trenzas la hacían tan vulnerable que un
lugar como estos no serían donde ella se pudiera encontrar, pero dada la
situación y la desesperación había que buscar en cualquier rincón, no
detenerme, no rendirme, la quería y no dejaría que algo malo pasara. Lo que me
quedaba por hacer era seguir sus lágrimas, obviamente había estado llorando,
siempre tenía miedo cuando estaba oscuro, nunca cuando jugaba con sus muñecas o
participaba en algún recital con sus compañeras de ballet, pero de noche y a
oscuras siempre tenía miedo y necesitaba que la abrazara, que la hiciera sentir
protegida. Y siempre la hacía sentir protegida, excepto esta vez, esta vez no
sé qué pasó. Conforme avanzaban las horas la esperanza aumentaba, sabía que la
encontraría y entre más minutos a pasaban sabía que faltaban menos para llegar
a ella, después de todo qué tan lejos podría llegar una niña de cinco años, con
su baja estatura y sus pequeños pies delgados, su uniforme escolar. Si en algún
momento mi perro pudiera percibir su olor, sería imposible no reconocerla,
siempre fresca con ese olor que despedía su cabello, con su shampoo favorito y
esa manera tan delicada con la que yo me dedicaba a lavar su ropa, porque la
madre no podía hacerlo –obviamente- estas últimas fechas. Sus manos siempre
eran suaves, como es de esperarse en una niña de su edad, y su voz siempre tan
grata cuando decía por ejemplo, que me quería, a veces con lágrimas en los ojos
porque aunque la amaba, a veces debía reprenderla por cometer alguna travesura,
como salir corriendo de casa y perderse, aunque nunca lo había conseguido, no
como hasta hoy. Después de todo, no podía llegar muy lejos, de eso estoy
seguro. Luego, en ese momento pude escucharla, escuchar sus sollozos y entonces
corría hacia donde la escuché. Pude ver su silueta y ella vio la mía, el perro
ladró y ella se estremeció, se asustó y corrió por más que le imploré que se
tranquilizara. No escuchó, siguió corriendo y yo tras ella, a la vez el perro. Este
logró zafar la correa de mi mano y corrió detrás de su rastro. Temí lo peor. Pude
escuchar cuando consiguió alcanzarla, pude escuchar como ella gritaba, pude
escuchar cómo de repente dejó de hacerlo, peor fue cuando pude verlo. Ella yacía
ahí junto al perro que tenía el hocico ensangrentado y estaba sentado a un lado
de ella paciente, esperando mi llegada. Cuando lo hice, no pude más que dar un puntapié
al maldito animal. Mi hermosa, mi niña, mi princesa estaba ahí ante mí, que la
había buscado con tanta desesperación y no pude salvarla, soy un idiota, ¡un
terrible idiota! Sentí perder la cordura, no podía comprender como en mi
intento de tenerla de nuevo a mi lado había sucedido esto, esto tan estúpido,
esto tan de lo que soy culpable. La sujeté entre mis brazos y pude escuchar sus
últimos alaridos, entonces le dije cuánto la amaba hasta que dejó de respirar. Sentí
el más grande dolor que alguien pueda imaginar. Acaricié su trenza, toqué sus
delicadas manos, lloré de desesperación, luego solté el cuerpo y me puse de
pie. Si ese era el dolor que yo sentía no podía imaginar el que su padre iba a
sentir. Tomé la correa del perro y me puse en marcha, mañana tendría que buscar
de nuevo, una niña rubia, que bailara ballet, de estatura baja y pies delgados,
y tendría que poner más atención para que algo así no se volviera a repetir.
sábado, 13 de septiembre de 2014
lunes, 6 de enero de 2014
Busco
Busco tu cara entre la de la gente, entre la vanidad de mi
soledad, la de tu ausencia, entre lo obscuro de mi piel, lo escandaloso de la
tuya cuando está bañada en excitación. Busco sentirme en ti cuando sé que ya no
existes, busco que existas en un mundo en el que ya no estás, en esta soledad
que sé que no recuerdas, en mí, que sé que no me quieres. Te busco, muy
vanamente porque sé que no te encuentro, porque te evito, porque no quiero
encontrarte, porque no quiero tener enfrente el despecho y la indiferencia,
porque de ellos me siento asqueado, porque es fatídico buscarte, pero peor es olvidarte.
jueves, 14 de noviembre de 2013
La última
Lo vi venir como una obviedad, como que las estrellas de tu
cara rigen destinos en los que están sin estar.
Lo vi venir como un jaque en cinco movimientos, uno tan
brutal que rendirse antes de su llegada es incluso vergonzoso, y no se rinde
solo por rescatar la dignidad.
Lo vi venir como un anochecer, obscuro e inevitable, lleno
de frio.
Lo vi venir como un destino, uno al que se está tan cerca
que ya no se puede retornar.
Lo vi como te vi la vez primera, impresionado de que fuera
real.
Lo vi venir como el derrumbe de una edificación, la
edificación de mis sentimientos y de mi corazón.
Lo vi tan claro, era tu adiós, y lo sabía y no lo podía
evitar…
domingo, 20 de octubre de 2013
No me olvides
Las sábanas se tiñen de color recuerdo mientras la luz de
tus ojos se escabulle por tu ausencia en el espejo, el aroma a café, ese que me
preparaste ayer, esa cena que me preparaste para toda la vida, la lujuria que
me sembraste, el deseo incontrolable de oler tu cabello, todos están aquí
presentes para verme despertar por el golpe insipiente del calor, el maldito
calor de una noche de invierno con deseo interno de tenerte a mi costado. ¿Podrías
mirarme a los ojos y decir que no soy especial?
Me golpean la cabeza, y bien sabes que odio que golpeen mi
cabeza, pero son tus recuerdos y no los puedo ni tocar, porque me hacen sentir
vivo y sin ti no lo quiero estar. Dime ¿de verdad me quieres olvidar?
Entonces me levanto de la cama a pesar de la maldita
gravedad que se ejerce en mi cuerpo, en mi mente y en mi humanidad a efecto de
tu ida, que no me deja levantar. Dime ¿de verdad no quieres regresar?
Me pongo los zapatos, la camisa y la sonrisa postiza que me
sugeriste al partir, esa que no venden por catálogo pero que fuiste muy sutil
de pintar con tus propias manos sólo para mí, tan sólo para mí para poder
quedarte con la real. Dime ¿la planeas coleccionar?
Entro a la cocina con el sentimiento fatídico de que no vas
a estar ahí, ni tú ni tu olor ni tus recetas ni tus planes de hacer el amor a
puerta abierta para que el sol sepa lo que de verdad es crear calor. Dime ¿a
dónde piensas llegar?
Me tiro el sillón de la sala y busco entre los cojines si de
casualidad no quedaste atrapada por ahí como las monedas, los clips, los besos,
la mugre y la mugre costumbre de buscarte aunque sepa que no estás ahí. Dime
¿te puedo acompañar?
Te miro acompañada, feliz, sonriente, radiante, inspiradora
de las más aterradoras historias de amor, porque ya no se escriben contigo y
conmigo, sino contigo y sin mí. Dime ¿de verdad eres feliz?
Me doy cuenta de que huelo mal, me necesito duchar para
lavarme el cuerpo, la cara, las narices, todo lo que en su momento tuvo
contacto contigo, el alma la voy a tener que dejar igual, no vaya a ser que por
el agua fría se me encoja y no tenga espacio para otra noche más. Dime ¿por qué
no me amas de todas formas?
martes, 1 de octubre de 2013
Quemarlo
Nunca me imaginé quemarlo todo, no de esa manera, no de esta
tristeza, no de esa melancolía, No con esa energía tan fría y consumidora, tan
ardiente y misericordiosa, nunca imaginé decir adiós con fuego, con ese acto
tan excelso que sólo algunos recuerdos alcanzan a concebir, del fuego sólo
algunos son dignos. Arde, el fuego arde e invade de la misma manera que lo hace
el dolor. Seamos plenos, en el fuego somos plenos, en el olvido, en el rencor y
en el perdón, bien sentidos ambos, sin chantaje ni condición, solo el olvido
para salvación. Lo quemamos todo, luego olvidamos y somos mejores que el día
anterior.
lunes, 30 de septiembre de 2013
Teatro de Caprichos
Las puertas se abrieron al público, uno a uno ocuparon su
lugar, apresuradamente por ver aquel estreno tan esperado, al que llamaremos
amor. La brisa se colocó suavemente en su rincón favorito, emitiendo de vez en
cuando susurros que a nadie le importaban, porque estaban demasiado pendientes
de la gran obra que venían a ver, que se había preparado con tanta
meticulosidad, aún pareciendo ser improvisada, improvisada desde el alma. También
estaba presente la luz, sigilosa y educada que por no querer interrumpirla
escena se atenuó y se colocó en un lugar donde alcanzaba a ver todo. La lluvia
tuvo que ver desde fuera, aunque con el mismo placer que cualquier otro asistente,
era feliz simplemente con contemplar tan ejemplar obra de teatro.
Se levantó el telón y dos jóvenes aparecieron en escena, un
sentado al lado del otro, una escena tan simple pero tan romántica porque era
fácil ver sus ojos y saber lo que sentían, sentían su papel como se siente la
vida cuando uno se pone a hacer conciencia sobre ella. Él tomó la mano de ella,
ella jugó con la mirada de él, él se dejó conducir por el placer de ser amado
en el primer acto, en el vandalismo perjudicial de la ineptitud, de incredulidad;
se apasionó tanto en su papel que parecía que para él era real, de hecho para
él era real. Desnudaron sus almas al son que sus ropas se humedecían,
recorrieron sus cuerpos al son en que su respiración se estremecía, ignoraron
todo alrededor pues sólo eran ellos en escena actuando la más simple y
conmovedora historia de amor, de dos jóvenes de apenas dieciocho y veinte años,
una historia que conmovió hasta al solo que un de repente se dejó ver por
detrás del regazo de la lluvia, convirtiendo a la audiencia en una completa
crema social.
Entonces los actores en escena llevaron a cavo el acto de
hacer el amor, de manera tan real que cualquiera dejaría escapar un poco de
morbo de su imaginación, hicieron el amor de manera tan natural, aunque sólo
faltó la penetración, la de los ojos del él en los de ella, la de los
sentimientos de él en el corazón de ella, la de la presencia de él en la vida
de ella. Nunca la penetró porque era una obra de teatro y nada más.
Entonces llegó el tercer acto y ella lloraba en un rincón,
él por su parte trataba desconsoladamente de consolarla, abrió su corazón e improvisó
instantáneamente ara darle un matiz tan elegante al momento, le juró el amor
eterno, lo juró todo lo que un joven de su edad podía jurar, la abrazó y
tuvieron el diálogo más precioso que se hubiera escuchado jamás, aunque sea parta
los espectadores
-
Ya no llores, amor, ¿por qué lloras?- preguntó
él.
-
No te preocupes amor, lloro de felicidad-
respondió ella.
Se bajó el telón, después los actores viniendo de detrás de
él salieron a dar la cara y recibir los aplausos de júbilo que sus espectadores
otorgaron sin ningún afán de ahorrar aplausos para una próxima vez. La luz cegó
los ojos involuntariamente, tanta magia había alrededor, el silencio se rompió
en gritos de emoción, la brisa sopló conmovida, indecisa en cuándo detenerse, no
podía parar.
Los actores después estarían fuera del teatro, se miraron,
se estremecieron por última vez.
Era el último acto.
-
¿nos volveremos a ver? –preguntó él.
-
Sabes que no –respondió ella.
martes, 24 de septiembre de 2013
recordar
Si fueran miles las tazas de café que consumí, miles las
veces que abrí mis ojos, miles las estrellas que vi apagarse, miles los sueños
que vi escapar, miles las historias que mis manos escribieron, todo lo podría
recordar con una exactitud tan ingrata que pudiera hacer innecesaria la
existencia en una nueva vida. Todo reducido a un nada, la magia, vida, tiempo,
el tiempo, siempre el tiempo, que se deja escapar como un perro rabioso
contagiando todo, infectándolo todo…ahí va el tiempo. Podría recordar los pasos
que di hasta llegar a tu regazo, y la luz del sol que se filtraba al final del
camino, el aroma de todos los brazos en los que he dormido, los miles de
suspiros que me robaron, los labios que besaron los míos, la falta de
elocuencia entre mis palabras y mis actos las tantas veces que dije te amo,
cuando de verdad quise decírtelas a ti. Todo podría recordarlo con una precisión
de terror, tanto que tu piel se quemaría como papel consecuencia del ligero escalofrío
que te haría sentir tanta exactitud. Todo, absolutamente todo, desde el pie que
usé primero esa mañana, la ropa que use, la canción que escuchamos, la que no
escuchamos, la duración del primer beso, del primer orgasmo que se funde con el
primer adiós, del primer te amo que se funde con el primer ya no, el color de
las nubes, la suavidad del viento, la humedad del aire, la de tu pecho, la del
mío. Desde lo que dije y por qué lo dije, desde lo que callé y aún así lo
supiste, la manera en que hablaron mis ojos por mis labios, escuchó mi piel en
vez de mis oídos, y cómo cada cosa hizo algo que no le correspondía por el placer
de saberte nuestra aunque lo fuiste sólo de pensamiento porque era tanto el
amor y el sentimiento que la única vez que te toqué fue cuando te dije hola y
rocé con tus oídos. Eso también lo recuerdo, la vez que aceptaste verme y yo
aprenderme tu rostro de memoria, recuerdo perfectamente cómo lo dibujé en mi
almohada y cómo dormí aferrado a ella como si fuera a ti a quien abrazaba, cómo
nuestra respiración se detuvo por un instante porque tuvimos que suspirar, cómo
el mundo se transformó en nada, cómo nada nos miraba y en silencio, en
obscuridad, en ausencia de bien y de mal, por primera vez te besaba, eso
también lo podría recordar. Todo hasta saturarme, hasta olvidar lo que se
siente caminar contigo, de la mano un domingo cualquiera en una calle
cualquiera de un pueblo cualquiera, tú y yo siendo cualquiera siendo sólo para
nosotros el ser más especial, eso ya no lo recuerdo…y te pido por favor…ayúdame
a recordar.
miércoles, 18 de septiembre de 2013
Podría
Podría decir lo que siento, pero terminaría diciéndolo de
manera en que suene bien para ti. Me gustaría pensar que soy parte de ti,
porque te robas mi aliento, haces que a mi cerebro se le olvide respirar, luego
inhalo y le vuelvo a arrojar un suspiro al viento. Eres mi musa pero la música
se ha callado, eres mi princesa, el castillo flotaba pero se está derrumbando.
Soy tu caballero de eterna lealtad que ahora no sabe a dónde correr, podría
convertirme en traicionero y olvidarte, podría morder la mano que me dio de
comer. Podría gritarte lo que siento, pero son muchos metros de distancia y
aunque grite mi alma mis labios hablan bajo y lento. Podría rogarte tu
presencia, pero de conseguir la física solo es vanidad, podría esperar que
regreses por cuenta propia pero le tengo miedo a la impuntualidad, pudiera
olvidarte pero entonces me aterraría el recuerdo, ese que me hace desear que
hables para sentirme un poquito cuerdo. Podría caerme en pedazos para esperar
que me levantes, pero esperar es dejar que pase el tiempo y de hacer eso
prefiero morirme antes. No quiero que me veas dolido porque entonces me vería
débil, no quiero que me veas fuerte porque entonces tu adiós en mi alma sería
semilla en campo estéril. Quiero el
tiempo pasado, el olor de tus manos y la inmortalidad del momento, del silencio
que nos arrancamos con miradas después de intercambiar un poco de aliento. Quiero
el pasado que pintaba contigo un futuro, detesto el presente que pinta caras
tristes con pintura de un poquito de
orgullo. Quiero al tiempo cuando pasa contigo, a la vida que se gasta tan rápidamente
si estás conmigo, quiero una salida, a veces solo quiero dormir, quiera lo que
quiera, al fin de cuentas solo te quiero a ti.
lunes, 16 de septiembre de 2013
Héroe anónimo
Peleó esa batalla aún sabiendo que tenía todo que perder. lo sabía y aún así tomó el riesgo, porque se quiso retar a sí mismo a ser mejor, se creyó por un momento sus propias ideas de grandeza, se creyó lo suficiente, lo hicieron creerse suficiente y eso lo motivó a ir a una lucha que sabía por demás perdida. Y al final, como es debido, esa batalla llegó a su fin y tal como el mundo lo demanda, tal como todo mundo sabía que sucedería, tal como él, antes de ser vendado y mandado al campo, sabía también, perdió. Perdió pero pero ganó algo al fin de cuentas, ¿experiencia? tal vez, aunque ya tenía mucha y aún no le servía de nada, además se convirtió en eso que el mundo tanto anhelaba: en nada. y es que el mundo así lo necesitaba porque en este mundo ya no hay espacio para personas excepcionales, pues de los nombres que ya existen la gente se olvida, y de un nombre nuevo apenas si alcanzarían a escuchar, así que este mundo lo rechazó porque ya no necesita hombres grandes, necesita hombres anónimos que quieran trabajar por mantenerse en el anonimato, cualquiera que intente algo diferente, el mundo lo hará perder, por más que se enamore, por más que se entregue, por más que llore, por más que sufra, el mundo ya no necesita a nadie excepcional.
martes, 10 de septiembre de 2013
Avenida y boulevard
Caminé unos veinte metros bajo la lluvia antes de ponerme
los audífonos, esperando de casualidad escuchar su voz gritando que regresara. Obviamente
no sucedió y hasta el momento sigo culpando el ruido de la lluvia.
- -El instituto no está muy grande – le dije
mientras me ponía de pie para dejarla sola en las gradas – hacia allá está el
boulevard y hacia allá está la avenida principal.
Me puse entonces de pie y di play al reproductor de música
sin ponerme los audífonos pero escuchando la música difuminarse con la
decadente lluvia. Rose of my heart, coreaba Johnny Cash, mientras mi corazón se
espinaba.
miércoles, 31 de julio de 2013
vagabundo
Él pensaba en ella, ella pensaba en él, la luna pensaba en
ambos y el solo quién sabe en quién, pero era hermoso verlos, era hermoso ver
cómo se besaban, ver cómo suspiraban, ver cómo miraban, ver cómo sonreían. Cuando
se les acababan las palabras los silencios eran igual de alentadores, quien
quiera que fuera el espectador, maravillas podía ver en esa escena. Ella feliz
y él muriendo, de felicidad, claro está. Su mano de repente deslizaba por la de
ella, su respiración de repente coincidía con la de ella, su corazón de repente
se emparejaba con el de ella, su vida de repente se fundía con la de ella. Podían
pasar toda la noche juntos, todo el día, toda la vida, lo que quisieran pasar
juntos, de no ser que él tenía su vida y ella tenía ambas, pues no importaba
que sólo viviera la propia, era dueña de la de él. Pero no importaba separarse,
porque en verdad seguían juntos. Seguían mirándose en esa luna, seguían sintiéndose
en ese viento, seguían escuchándose en esos silencios, seguían latiendo juntos,
juntos estaban, no importaba dónde estuvieran.
miércoles, 3 de julio de 2013
lluvia
La lluvia no importaba, el frio no importaba, la vida no
importaba, importaba la existencia, en cualquier plano que fuera, pero con ella
junto a él. Ella podía decir mil cosas con una sola mirad y él guardaría
silencio para escucharla atentamente, respondería a sus preguntas, no importa
que no condujeran a ningún lado, simplemente era imposible detenerse,
escucharle y responderle con tal de volver a escucharle. Escrudiñaba su alma,
ella a él, y lo miraba y no decía nada, pero lo decía todo, y él nada interpretaba,
miraba en silencio, sentía en gritos. Ella lo hacía feliz, él la hacía sonreír,
ellos se hacían compañía en un café, en una charla con desconocidos, en un
restaurant de franquicia, en la vida si es que fuere necesario para no estar
solos, pues la vida después de todo no es más que solo un momento, un él y
ella, un aquí y ahora, aquí era de su mano, ahora era en sus labios.
jueves, 27 de junio de 2013
Te quiero
El estaba ahí, sentado y tratando de escribir algo especial
para ella, y aunque ella no lo necesitaba, él no podría dormir tranquilo
mientras no lo hiciera. Ella dormía en un lugar, algo alejado de donde estaba
él, pero no importaba porque ambos miraban la misma luna, ella en sueños, y él
en sus ojos, pero ambos la misma luna. Podía desvelarse toda la noche tratando
de escribirle la historia perfecta, podía no dormir, no le importaba, de nada le
importaba dormir si no era con ella con quién soñaba y entre sus brazos donde
estaba. Una, dos, tres, mil, millones de estrellas había interrogado pero
ninguna había visto antes sus ojos, era irónico porque él juraba que sus ojos
en algún momento de su existencia debieron ser estrellas, y sus pecas
constelaciones, y sus labios agujeros negros, porque era difícil evitar ser
atrapado por ellos. Pero el universo no la conocía, no había estrellas tan
hermosas, ni planetas tan vivos, ni alfo que se le pudiera parecer, así que
dejó de buscar en el espacio a quién preguntar sobre ella. Entonces tocó el
turno de preguntar adentro. Preguntó al corazón si algo sabía de ella y dijo
que no, era irónico, pues el juraba que alguna relación debían de tener su
corazón y ella, pues él latía con más fuerza cuando ella estaba cerca. Preguntó
a su mente y esta dijo que no la conocía, que no importaba el sueño más hermoso
que tratara de recordar, porque no era lo suficiente para acercarse a lo
hermoso de ella. Preguntó a sus oídos y estos no recordaron ni en mil canciones
haber escuchado notas tan perfectas, preguntó a sus manos y no recordaban piel
tan suave, preguntó a su olfato y no recordó aroma tan dulce, se preguntó a sí
mismo y no recordó ni siquiera qué hora era. Se frustró pues nuestro amigo
escritor, bajó la pluma, dio un respiro y apartó la silla del escritorio, esta
noche se iría sin escribir nada. Se alistó para dormir, confundido porque no
encontró palabras que pudieran describir lo que pensaba…mas en el último
instante, cuando estaba por darse por vencido recordó algo, se puso de pie, fue
al escritorio, tomó un bolígrafo y una hoja de papel y escribió lo que
realmente sentía, lo que importaba, lo que ella quería oír, después se fue a
dormir con un papel entre manos y una sola línea escrita en ella: Te quiero.
domingo, 19 de mayo de 2013
Ella, ella y él
Caminaba de la mano de una y de los ojos de otra, caminaba
sabiendo bien lo que quería o lo que tenía, sabía que no era lo mismo, sabía
que quería lo que tenía y quería tener lo que veía. Ella, la primera, la que a
la distancia solo miraba en silencio, se preguntaba una y mil cosas, todas
inciertas porque eran tan solo el producto de la imaginación de él tratando de
escrudiñar en la mirada de ella para llegar al corazón, podía porfiar toda la
tarde en esos pensamientos, enclenque su espíritu tarde que temprano decaería y
sabría que no sabía nada, nada más que quería estar con una, estaba con otra,
pero a ambas las quería. ¿Y qué ley se lo prohibía? Si a una la dejaba en el
anonimato y a la otra en la felicidad menester que su existencia demandaba. Cuando
ella la abrazaba, sentía pues los brazos de la otra, mohíno le recitaba poemas
que no eran para ella, fementido de conseguir lo que quería solo quería amar, a
lo que fuera que pudiera en su mente creer que era ella. Se dejaba domeñar de
sus impulsos y conducir sus palabras por el deseo, el deseo de no estar solo. Ella,
la segunda, feliz, incauta, incrédula, increíble. Era la perfección del cielo
en manifiesto de lo que el humano podía llamar una mujer. Cuando él se sentía
en sus labios, sabía que la vida era realmente vida y no la quería dejar
escapar porque un día sin sus besos era un día sin…sus besos, porque en
simplemente no tenían comparación ni siquiera poética. Y cuando la miraba en
sus ojos sabía que el universo se escondía ahí, como las estrellas en sus
pecas, como el mar en sus pensamientos, como la música en sus palabras, ella
siempre sabía qué decir. Y cuando su mirada ya no alcanzaba a ver a la primera,
simplemente se podía entregar completamente a la segunda la que de vez en
cuando, con un poco de lujuria se convertía en la única. Nadie podría decir que
él hacía mal, porque nadie sabía lo que hacía. Y a ninguna le importaba, porque
la segunda no sabía de la existencia de la primera, y la primera no sabía ni de
su propia existencia en esa historia.
sábado, 4 de mayo de 2013
quedarse
Un día me tatuaré tu nombre
en la piel de mi corazón
como lo tatué un día en mi mente
y se convirtió en mi adoración.
en la piel de mi corazón
como lo tatué un día en mi mente
y se convirtió en mi adoración.
Te llevaré en mí eternamente
sin importar cuál sea mi camino
porque es tan cierto que soy un hombre
como que eres mi destino.
sin importar cuál sea mi camino
porque es tan cierto que soy un hombre
como que eres mi destino.
Te compondré ciertas estrofas
que confesarán en ligeras indirectas
la manera en que me transformas
en sonrisas predilectas.
que confesarán en ligeras indirectas
la manera en que me transformas
en sonrisas predilectas.
En tu piel están escritos en braille
los secretos del universo
confiésamelos en cada tarde
de uno en uno, a diario solo un verso.
los secretos del universo
confiésamelos en cada tarde
de uno en uno, a diario solo un verso.
Un día contaremos las estrellas
con las pecas de tu espalda
y sabremos que todas ellas
son tan solo una mirada,
asombrada y acallada,
que nos ve hacer el amor
sin siquiera rozarnos
porque nos amamos con el corazón.
con las pecas de tu espalda
y sabremos que todas ellas
son tan solo una mirada,
asombrada y acallada,
que nos ve hacer el amor
sin siquiera rozarnos
porque nos amamos con el corazón.
sábado, 27 de abril de 2013
Ajedrez
La banca tenía ya un buen rato de haber tomado una
temperatura agradable, mejor que la que tenía el aire gélido de aquel diciembre
tan particular, así que ninguno de los dos planeaba levantarse. El tono de voz
de ambos era tranquilo, como si la conversación hubiera nacido de la nada y en
la nada fuera a morir, porque ni siquiera importaba. No se miraban, los ojos
fueron las primeras piezas del ajedrez en caer. Quedaban los peones orales de
ambos bandos, rey corazón negro, rey corazón blanco, reina intuición femenina
blanca, reina terquedad negra masculina. Era difícil decidir quién ganaría
cuando él jugaba con el alma y ella con la mente. Ambos sabían lo que querían:
no morir aquella tarde. Veían a la gente pasar en aquel cuadro a blanco y negro
que el cielo nublado les traía para inspiración y más inri del momento. El
turno de él se empezaba a desgastar como se desgasta la ropa cuando el aire
tiene hambre, el sol sed y el cuerpo calor. Sacó el segundo cigarrillo de
aquella tarde, ella lo miró por el rabillo del ojo, debidamente molesta por
aquel vicio que él había adoptado de los últimos meses; mató otro peón. Lo
apagó y medito tan solo unos segundos más. El estaba dispuesto a sacrificar
todas sus piezas de ajedrez, porque ese no es el juego que le interesa ganar
realmente.
-
No sé qué intentas conseguir –murmuró ella por
lo bajo pero lo suficientemente alto para que él escuchara.
-
Ni yo –respondió él sin inquietarse, movió otra
pieza.
-
¿sabes lo que pienso?
-
No, y sé que no me lo dirías –ofreció él con la
mirada aún evitando la de ella.
-
Por supuesto que no –ella le miraba y meditaba
mientras él cabizbajo no se atrevía a mover las piezas necesarias, el juego
estaba pintado para él, para ella, para todos, si todos quisieran.
-
¿y tú sabes lo que yo pienso? –lanzó levantando
la mirada y encontrándola con la de ella, fingiendo una valentía que a leguas
se notaba que le faltaba, o que estaba resguardada del frio, muy, muy adentro
de su gabardina.
-
Lo siento, eso es más importante.
-
Algunas veces te extraño… -masticó y volvió la
vista al tablero esperando su respuesta.
-
¿y las otras veces?
-
También –respondió sin levantar la cara.
-
¿y por qué separas unas veces de las otras?
-
Porque a veces te extraño aún más…
miércoles, 24 de abril de 2013
podrás
Podrás mirarme en mil brazos
sabiendo que es el calor de los tuyos el que deseo,
y devorar el alma de otros labios
cuando son los tuyos los que siento.
sabiendo que es el calor de los tuyos el que deseo,
y devorar el alma de otros labios
cuando son los tuyos los que siento.
Podrás pensar que mi alma
egoísta, fría y despiadada
enamora a otras cuantas
por desquitar tu puñalada.
egoísta, fría y despiadada
enamora a otras cuantas
por desquitar tu puñalada.
Podrás mirar el teléfono
línea seca y sin sonido
implorar por otra llamada
antes de morir en el olvido.
línea seca y sin sonido
implorar por otra llamada
antes de morir en el olvido.
Podrás ver como muero
mientras vivo en otros ojos
sabiendo que son los tuyos
los que de mirar tengo antojo.
mientras vivo en otros ojos
sabiendo que son los tuyos
los que de mirar tengo antojo.
Podrás creer que mi destino
Se está distanciando del tuyo
sabrás entonces que estoy aguardando
a que veas que los nuestros son solo uno.
Se está distanciando del tuyo
sabrás entonces que estoy aguardando
a que veas que los nuestros son solo uno.
Eres esa única cosa por la que estoy dispuesto a dejar que el tiempo haga su trabajo...
sábado, 20 de abril de 2013
al universo
Podría morir cada día, él lo soportaría. Pero ¿qué pasaría
con la duda? Con la incertidumbre…
Él estaba dispuesto a morir por respuestas, ella estaba
dispuesta a callarlas, y él sabiendo que no las quería, aún las pedía y las
exigía al universo, pero el universo en su único verso de composición, solo guardaba
silencio. No liberaba de ningún augurio ese silencio constante en el que se
mantenía, ni la obscuridad ni el hambre, esa hambre que le atormentaba cada vez
que le veía, no importaba si su estomago estaba lleno de mariposas, que de
todas formas tenía hambre de más, de amor, tan si quiera de paz. Él reconocía
con todo su delirio que alguna vez se prometió a sí mismo que no volvería a
caer en aquel error, en esa tentación, pero lo que el hombre espera no es
necesariamente aquello que llegará a suceder. El universo no se alineaba a lo
que él quería, él no quería al universo y el universo no lo quería a él, por lo
menos alguien le correspondía.
Y podría mirar el teléfono y sentir las ganas de conectarse
a ella a través aunque sea de la línea telefónica, aunque sea ya no a través
del universo, tan solo por la línea telefónica. Pero ella no tenía tiempo, ella
ya tenía lo que necesitaba, quién sabe que fuera, pero lo tenía y muy a pesar
de lo que quisiera, eso no le incluía a él. Perdía su visión en las paredes del
horizonte y sabía que por mucho que caminara, no llegaría a ese lugar donde se
esconden las respuestas. Tal vez ni siquiera existían. No sabía lo que
esperaba, pero lo hacía, no en el tiempo, sino en la eternidad, el tiempo y él
nunca se llevaron bien, siempre prefirió la eternidad donde nada importa porque
nada se va y nada viene, simplemente se está. Él quería estar con ella, ella…quién
sabe qué quería.
domingo, 21 de octubre de 2012
buscar
Y buscando tu sonrisa
me enredé en la mía
la tuya se difuminaba,
mas aun así sentía que existía.
me enredé en la mía
la tuya se difuminaba,
mas aun así sentía que existía.
Odio sentirme solo,
porque entonces no te siento a mi lado
odio también la compañía de otros
si no es tu voz la que estoy escuchando.
porque entonces no te siento a mi lado
odio también la compañía de otros
si no es tu voz la que estoy escuchando.
Odio el tiempo cuando pasa
y cuando no lo hace también
que cuando estoy contigo avanza
y cuando no estás se adhiere a mi piel.
y cuando no lo hace también
que cuando estoy contigo avanza
y cuando no estás se adhiere a mi piel.
Me pierdo en tu mirada
y dejo que la mía se pierda en ti
en tus labios cuando callan
y en tus manos cuando quieren sentir.
y dejo que la mía se pierda en ti
en tus labios cuando callan
y en tus manos cuando quieren sentir.
Me gustaría verte de nuevo
que me lo permitas una vez más
estar simplemente a tu lado
y que no me sueltes jamás.
que me lo permitas una vez más
estar simplemente a tu lado
y que no me sueltes jamás.
Espero señorita,
esto no le parezca demasiado atrevido
mas recuerde por lo menos
que a mí no me molesta que usted se meta conmigo.
esto no le parezca demasiado atrevido
mas recuerde por lo menos
que a mí no me molesta que usted se meta conmigo.
Y perdona si te incomoda mi presencia
pero es que no tienes idea
de lo mucho que a mí me incomoda tu ausencia.
pero es que no tienes idea
de lo mucho que a mí me incomoda tu ausencia.
viernes, 19 de octubre de 2012
podria
Podría perderme a diario en tus ojos preciosos, mientras el
camino de regreso siempre sea a tu corazón, y la sensibilidad de tus labios
hermosos no permita de mi alma la insatisfacción. Juraría también mil años de
historias verdaderas, escribiendo una de ellas cada día, mientras tu alma de
niña hechicera no me niegue su mirada pues juro que sin ella moriría. Te tomaría
de la mano y recorrería así el mundo entero, conocer contigo los lugares más recónditos
de la tierra, de los mares y del cielo. Voy a dormir sabiendo que te sueño, que
siempre estás ahí, que contigo todo es nuevo, que contigo soy feliz.
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